Acuarela Karl Bodmer

  Francesc López y Paco Caballero

 

Las primeras informaciones que tenemos sobre la arquería en Norteamérica datan de los siglos 16 al 18.

Como ustedes comprobarán, tenemos una pequeñísima idea sobre la arquería nativa, pues es un trabajo muy extenso en fabricación, materiales y formas de tiro, ya que estamos hablando de “parte” de un gran continente.

 

Nos centraremos en Norteamérica y especialmente en algunas tribus de las llanuras, de las cuales tenemos la información más extensa y reciente, basándonos en escritos y trabajos de periodistas, investigadores y antropólogos, incluidos informes militares de la época. Como en casi todas las culturas que conocemos, el arco para los Nativos de Norteamérica, fue su medio para conseguir el alimento, sólo más tarde fue utilizado para repeler los ataques de sus “enemigos”, ya que entre tribus era muy rara la vez que había escaramuzas y se resolvían acabando en meras peleas y la cantidad de heridos era ínfima, ya que sólo contaba para ellos el valor y el honor de guerrero, ya que el atacar a un enemigo a distancia, usando el arco, era un deshonor. Fuentes literarias de la época, relatadas por Bernardo de Gálvez nos citan que mientras el hombre blanco utilizase fusiles de avancarga, la superior cadencia de tiro de los arcos nativos les daba supremacía sobre las armas de fuego, hasta que los ejércitos comenzaron a utilizar armas de repetición y en superioridad numérica. Siempre pensando que si los primeros colonizadores (Colón & Cía.) hubieran topado con los “SKREELING”, la tribu de los Algonquinos, así llamados por los primeros “auténticos” colonizadores de Norteamérica, Eric “el Rojo” y sus secuaces; llegados a las costas de Terranova, o “Vinland” país del vino, en el año 986, fecha en la que fueron datados los restos de asentamientos vikingos. Estos fueron asediados y derrotados debiendo abandonar aquellas tierras en el plazo de 6 años; esto fue lo que duró la primera colonización de Norteamérica por europeos.

 

Reproducción de un carcaj

Tengan ustedes en cuenta que América no se hubiera colonizado tan fácilmente y posiblemente se hubieran  evitado masacres inútiles y, como siempre, genocidios de tribus enteras, llegando incluso, en muchos casos, a la extinción, perdiéndose así diferentes y antiquísimas culturas, de las cuales sólo han quedado piezas y utensilios (entre ellos piezas de arquería) de las cuales sólo han podido ser catalogadas por antropólogos y estudiosos, olvidándose y perdiéndose por vitrinas y cajones de museos y colecciones privadas de afortunados admiradores de esta cultura tan vasta y tan maravillosa como es la auténtica Americana…

 

Reproducción utensilios indios

 

Bien, una vez les hemos introducido brevemente en la historia de Norteamérica, pasaremos a darles una corta explicación sobre el arco compuesto americano, que lo dividiremos en tres clases: el de cuerno de alce,  el de costilla de bisonte y el de cuerno de carnero montañés.

 

Reproducción utensilios indios

Reproducción de un tocado o penacho

Reproducción de un arco

ARCOS COMPUESTOS NATIVO-AMERICANOS DE LAS LLANURAS

Este arco también se denominó arco de cuerno,  aunque ha sido motivo de admiración por los pocos privilegiados que pudieron verlo en uso, es un arco muy poco conocido siendo considerado el más raro de los arcos americanos.  Actualmente se conservan no más de cincuenta, su estado de conservación es lastimoso, la mayoría de ellos conocen el ostracismo en áticos de museos donde las condiciones ambientales han mermado sus fabulosas características. Solamente dos ejemplares se han conservado particularmente bien, uno en el Museo Americano de Historia Natural (catalogado No. 1/2707) y el otro en el Museo del Indio Americano, fundación de Heye  (catalogado No. 20/6557), Figuras 1 y 2 respectivamente. En este apartado veremos los arcos no fabricados en madera, un bien escaso en las llanuras; los materiales empleados en su factura son el cuerno de carnero de las montañas, el cuerno de alce y la costilla de bisonte.

 

Figura 1

Dos vistas de un arco fabricado en cuerno de “bighorn”, raza bovina introducida por el hombre blanco en Norteamérica. De factura Nez Perce, tribu de Idaho, es posiblemente el arco de este tipo mejor conservado. Catalogado No. 1/2707, Museo Americano de Historia Natural.

 

 

Figura 2

Dos ejemplos de arcos fabricados con cuerno de alce. El izquierdo se trata de un arco perteneciente a la tribu Piegan (Blackfoot) expuesto en el Museo del Indio Americano, Fundación Heye. Catalogado No.20/6557. Las dos vistas de la derecha son de un arco fabricado en la reserva de Fort Berthold entre 1904-05 por la tribu Hidatsa. Cortesía de Alan Woolworth, Sociedad Histórica Estatal de Dakota del Norte.

 

El contexto cronológico se sitúa a finales del S. XVIII y principios del S. XIX, tras la revolución cultural desarrollada a partir de la introducción del caballo.

Las herramientas de las que disponía el arquero nativo-americano eran más bien escasas, se reducían a su cuchillo y ocasionalmente alguna hacha, su nivel de ingeniosidad desmiente la leyenda negra yanqui de su ociosidad e incultura.

Existen documentos relativos a la factoría de este tipo de arcos que nos revelan la técnica empleada en la tribu Coeur d´Alene: De ellos se desprende que un arco se podía hacer de una cornamenta solamente, el animal elegido era el carnero de la oveja de las montañas, la longitud de los cuernos de estos animales es considerable. Una vez elegido el cuerno en virtud de su longitud, se cortaban a raíz de cráneo con un hacha, acto seguido se calentaban para dotarlos de la flexibilidad necesaria. Para esto se sumergían en agua hirviendo o bien se enterraban en una pequeña fosa sobre la cual se encendía un buen fuego. Suele tomar un día el corte de las palas, se debe devastar y extraer la médula, se usan piedras calientes, del tamaño de un puño, para ablandar el cuerno y dejarlo listo para el corte. Se cortaba longitudinalmente, en su máxima extensión,  una tira de cuerno de unos tres dedos de ancho.

 

Arquero de la tribu Assiniboin, Detalle de una lámina de Karl Bodmer

 

Una vez se tienen listas las palas, se frotan con sebo de oveja de las montañas caliente, esto permite moldearlos hasta conseguir la curva deseada, para ello se dejan enfriar sobre la tierra fijados con tres clavijas. La construcción del mango no está muy bien documentada, encontramos autores que nos hablan de mangos de madera y otros de cuerno, lo que sí nos ha llegado era la técnica de ensamblaje de éste con las palas: se practicaban taladros en ambas superficies a unir y, tras ser encoladas, se pasaba a través de ellos clavijas semejantes a las usadas en las herraduras. Más tarde se prepararan los tendones, para ello se usan, por su longitud,  los de la pierna de ciervo, son necesarios unos 20 o 30. Dichos tendones se aplastaban con mazos de piedra hasta convertirlos en tiras flexibles, con ellos se recubrirá la cara interna del arco, se añaden capas de tendón remojándolos  con un pegamento hecho a base de pieles de salmón, una vez encolada la primera capa el conjunto se dejaba secar. Se repetía el proceso tras encolar cada capa necesaria para dar el grosor necesario al arco.

 

 

Carcaj-funda con arcos y flechas. Detalle de la lámina de Karl Bodmer Titulada “Armas y utensilios indios”.

 

Otro proceso de fabricación del que tenemos constancia es el relativo al arco de cuerno de alce, la información fue recogida directamente de arqueros de la tribu Hidatsa, tales como Lobo-Jefe y su padre Pequeños Tobillos. La fabricación de este tipo de arco dura aproximadamente dos semanas, ésta comienza a principios de otoño, cuando el alce se desprende de su cornamenta. Una vez se han conseguido dichos cuernos, se les cortan las astas secundarias con un cuchillo de hoja ancha, del tipo carnicero. Las astas se trabajan devastándolas conforme al grosor necesario de cada pala. Se obtiene una pala de cada cuerno, la simetría mejora si los cuernos pertenecieron al mismo ejemplar de alce. Una vez conseguidas las dos palas, estas se depositaban en una zanja de un pie de anchura aproximadamente y con una profundidad considerable.

 

Lámina de Karl Bodmer titulada “Indios cazando bisontes”.

 

Se depositan las palas en la zanja y se recubren de porquería mezclada con agua, esta fase se repite tres veces, después se llena la zanja con tierra seca sobre la cual se enciende un buen fuego.

Después de 24 horas, el fuego a calentado el barro del interior de la zanja y las palas han adquirido la flexibilidad necesaria para poder doblarlas hasta conseguir la forma definitiva.

Si no se ha conseguido la flexibilidad requerida se volverá a repetir el proceso durante el tiempo necesario.

Una vez superado este paso se refrescaba el conjunto y se pulía hasta conseguir las medidas convenientes, hecho esto se humedecía y se calentaba directamente en el fuego; se utilizan grandes piedras para apuntalar y dar la forma necesaria.

Una vez refrescadas las palas se les practican taladros destinados a la unión de las mismas a un mango que también puede ser de asta de alce.

 

Magnífico ejemplar de arco fabricado con cuerno de alce. Fue adquirido Originalmente por el Rev. Gilbert L. Wilson en 1912. Actualmente se halla en el Museo Americano Nacional de Historia. Catalogado No. 1/7363.

 

Una vez encolados entre sí los elementos se refuerzan haciendo pasar, por los taladros antes mencionados, tendones de ciervo húmedos que se atan fuertemente. La unión de las palas al mango queda muy sólida al secarse los tendones que los sujetan. Tras practicar las muescas destinadas a la cuerda, se refuerza la cara interna del arco con capas de tendones encolados, esto refuerza más aún el arco. Una vez secas las capas de tendones se pulen con costilla de bisonte. La cuerda se ata permanentemente al nock superior y se usa un nudo para controlar la tensión en la muesca inferior. Como punto final se recubría con ante el mango. Sobre la fabricación de este tipo de arco también se recogen informes de la tribu Mandan, en ellos se describe una forma de calentar los cuernos un tanto peculiar: se hierven los extremos de los cuernos en una olla grande… durante cinco días!!!

 

Reproducción de Karl Bodmer: Hidatsa Guerrero en el baile del perro, c. 1832

 

Lobo-Jefe comenta que, dentro de estos dos tipos de arco, el de cuerno de carnero estaba mejor valorado, su calidad como arma era superior. Uno de estos arcos y diez flechas equivalían a un buen caballo en los tiempos en los que los caballos eran escasos, se usaron en la caza y en la contienda, donde demostraron ser superiores a los arcos de madera. Lobo-Jefe asegura que era difícil acostumbrarse a un arco de madera tras haber usado uno de cuerno de carnero. Los comentarios acerca del arco de cuerno de alce hacen referencia a un valor dado por los jóvenes, no estaba considerado como muy buena arma pero era muy bonito y vistoso, excelente para pasear con él con paso arrogante por el poblado, parece ser que tuvo más éxito en el galanteo que en la caza.

 

Arco, funda y carcaj Lakota Oglala, hacia 1850-60. Arco de madera de avellano recubierto de nervio de bisonte, flecha con punta metálica, funda y carcaj fabricados en piel de bisonte decorados con perlas de cristal de tipo “wampum”, mide 83 cm. de largo sin contar el fleco. Pertenece a la antigua colección Derumeau.

 

Otras fuentes, por el contrario, nos cuentan sus alabanzas sobre el arco de cuerno de alce:

Con un arco de cuerno de alce el indio puede atravesar con su flecha de parte a parte a un bisonte, su poder de propulsión es superior al del arco de tejo. En la persecución del bisonte es muy eficaz y cualquier impacto que recibiera el animal solía ser fatal.

El alce es una caza muy deseable para el indio a causa de su tamaño y su peso, suministraba buena piel, usada para las calzas, y de sus cuernos, que a veces median más de cinco pies, se construían los mejores arcos.

Otra variante del arco compuesto americano era el fabricado con costilla de bisonte, sobre éste no se encuentran muchas referencias y la información es muy escasa.

 

Magnifica reproducción de un vestido obra de Ángel Vares

 

Parece ser que existen dos versiones de este arco, una es la que todos conocemos, el arco destinado a la caza y a la guerra y otro sería el “arco de coup”. Este último no es un arma propiamente dicha, aunque fuera capaz de infligir la peor de las derrotas para los guerreros de las llanuras, pues se utilizaba para tocar o golpear (de ahí su nombre derivado de la voz francesa COUP = Golpe) al enemigo, esto suponía la más ignominiosa derrota para el guerrero tocado y,  a su vez, el reconocimiento y el honor para el que conseguía tamaña proeza, este acto de valentía suponía al guerrero vencedor todo tipo de alabanzas y canciones al llegar a su poblado.

 

Reproducción de diferentes utensilios indios

 

El arco en sí consta de una costilla de bisonte con una cuerda atada sus extremos, eso sí, abundantemente adornado con plumas, abalorios, cascabeles,… Su uso se extiende también a la ostentación en danzas, presentándose como signo de rango, categoría, etc.

La variante “que dispara” estaba hecha de costilla de bisonte, que, si bien es más pequeña que la de vaca o caballo, es más delgada y flexible que la de estos animales. Las palas se devastaban con piedra arenisca hasta conseguir el ancho y el espesor deseado, el nervio húmedo se encolaba en la parte interior, en una acanaladura practicada para tal fin, cabe comentar que la cola era una substancia gelatinosa obtenida a partir de hervir cascos de bisonte. No tenemos más datos sobre la construcción de este tipo de arco excepto que las palas se fijaban sólidamente al mango y se pulían las posibles imperfecciones con piedra arenisca.

 

Reproducción de una tienda o Tipi

 

Los arcos.

Tribu: Apache

Material y Tipo: Recurbado, Nogal Americano blanco, reforzao con tendón

Longitud (Pulgadas): 41

Fuerza (Libras): 28

Alcance (Yardas): 120

Comentarios: Flecha de 24 pulgadas

 

Tribu: Pies Negros

Material y Tipo: Reflex, Nogal Americano rojo, reforzado con tendón

Longitud (Pulgadas): 40

Fuerza (Libras): 40

Alcance (Yardas): 153

Comentarios: Disparo agradable

 

Tribu: Cheyenne

Material y Tipo: Arce, recubierto de tendón

Longitud (Pulgadas): 45

Fuerza (Libras): 65-80

Alcance (Yardas): 156

Comentarios: S/C

 

Tribu: Cree

Material y Tipo: Arce

Longitud (Pulgadas): 44

Fuerza (Libras): 38

Alcance (Yardas): 150

Comentarios: Solo se recubre de tendón el centro, el resto palas limpias

 

Tribu: Hupa

Material y Tipo: Reflex, Tejo, reforzado con tendón

Longitud (Pulgadas): 47

Fuerza (Libras): 40

Alcance (Yardas): 148

Comentarios: Mango recubierto de piel de ciervo

 

Tribu: Navajo

Material y Tipo: Mesquite reforzado con tendón

Longitud (Pulgadas): 44

Fuerza (Libras): 45

Alcance (Yardas): 150

Comentarios: Buena fabricación y buen ajuste

 

Tribu: Mojarve

Material y Tipo: Sauce

Longitud (Pulgadas): 67

Fuerza (Libras): 40

Alcance (Yardas): 110

Comentarios: Estaquea mucho, floja recuperación

 

Tribu: Luiseño

Material y Tipo: Sauce

Longitud (Pulgadas): 55-56

Fuerza (Libras): 48

Alcance (Yardas): 125

Comentarios: Arco pobre, estaquea

 

Tribu: Osage

Material y Tipo: Naranjo de Osage

Longitud (Pulgadas): 47-48

Fuerza (Libras): 40

Alcance (Yardas): 92

Comentarios: Arco pobre y madera de baja calidad

 

Tribu: Sioux-Lacota

Material y Tipo: Arco plano

Longitud (Pulgadas): ¿?

Fuerza (Libras): 42-43

Alcance (Yardas): 165

Comentarios: Personalizados

 

Tribu: Yurok

Material y Tipo: Tejo, reforzado con tendón

Longitud (Pulgadas): 54

Fuerza (Libras): 30

Alcance (Yardas): 140

Comentarios: Mango curvo, recubierto de piel de ciervo

 

Tribu: Yukon

Material y Tipo: Abedul

Longitud (Pulgadas): 68

Fuerza (Libras): 60

Alcance (Yardas): 125

Comentarios: Disparo pobre

 

Tribu: Yaki

Material y Tipo: Naranjo de Osage

Longitud (Pulgadas): 59-60

Fuerza (Libras): 70

Alcance (Yardas): 210

Comentarios: El mejor arco probado

 

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