LOS MEJORES PRISMÁTICOS 

 

Es curioso como a los fabricantes se nos llena la boca cuando decimos estas palabras: “Estos son los mejores prismáticos.” Deberían de contestarnos: “¿Para qué?”.  Así es, muchas veces nos damos gloria pensando e ideando cual es el mejor prismático, sin caer que no todos tienen la misma función y aquellos que han de adaptarse a una u otra circunstancia, pueden resultarnos incómodos ó molestos para otras.

 

 

Erróneamente, se piden una serie de características que no siempre son necesarias para las actividades que se van a desarrollar, pagando un precio, a veces muy elevado, por algo que no vamos a usar. Quizás lo fundamental, sea conocer para qué vamos a utilizarlos.

Dejando el debate abierto, para en futuros artículos hablar de otras actividades y características necesarias para dichas faenas, nos centraremos en este escrito en los mejores prismáticos para la caza.

Hemos de darnos cuenta que existen distintas modalidades de caza y con ello los aparatos ópticos necesarios para cada una son diferentes, sin embargo debemos empezar por algo y por ello vamos a comenzar por las ESPERAS.

 

 

Si nuestra faceta cinegética tiene como modalidad las esperas, ya sea al amanecer ó al anochecer, hemos de darnos cuenta de un hecho importantísimo, la LUZ. Durante las esperas vespertinas, la intensidad lumínica va en aumento y la presencia de desagradables destellos, “resoles”, “contraluces”, “soles y sombras” , cubrirán cualquier movimiento de nuestras piezas si nuestros prismáticos no están tratados. Existen múltiples tratamientos y cada casa suele disponer de diferentes intensidades y tonalidades, sin embargo en lo que todas coinciden es en contar con un “tratamiento antireflejante”. Este tratamiento, normalmente en dos intensidades que indican dos calidades distintas, el magenta y el verde ó “multigreen”, marcan la primera diferencia.

Los acabados magenta suelen ser indicativos de tratamientos poco intensos que salvo modelos muy particulares ó tonalidades muy intensas, suelen ser aptos para todo tipo de actividades, quedando el verde ó “multigreen” reservado para ópticas de alta calidad y esmerado tratamiento.

Lo que si hemos de prefijar, para no ser engañados, es que los tratamientos no han de “tintar” nuestra imagen. Han de protegernos de los brillos y de la radiación ultravioleta, pero no alterar ni el color ni las imágenes que vemos a través de ellos.

Otro punto importante en las esperas, sobretodo cara a las horas más tardías, es la pérdida de luminosidad. Por ello, debemos contar con grandes aperturas, objetivos grandes que capten el máximo nivel de luz posible. Por supuesto así aumentaremos el peso de nuestro aparato óptico, pero durante las esperas esto tiene poca importancia ya permanecemos quietos mucho tiempo. En los aumentos, aunque siempre hemos relacionado erróneamente, calidad con cantidad, hemos de darnos cuenta que lo que nos interesa en las esperas es dominar una amplia superficie a golpe de vista, si a ello le añadimos una baja luminosidad en el ambiente, nos daremos cuenta que a cuanto mayor aumento menos campo y con ello menos luminosidad. Por ello entradas de gran diferencia tales como 6 (aumentos) por 56 mm de tamaño de objetivo (diámetro de las lentes), ó el 7x50, e incluso el 8x56, son las mejores medidas. Si además contamos con el “Gran Angular”, ópticas especialmente montadas para ganar unos grados extra de visión en los laterales de la imagen, conseguimos controlar una mayor superficie de campo y con ello detectar antes cualquier acercamiento a nuestra posición.

 

 

Elementos tales como el nitrógeno inyectado, no estarían de más, pues evitaran que se nos empañen las lentes por dentro del aparato, impidiéndonos la visión, en situaciones de bajas temperaturas. Características como el “waterproof”, que significa tal y como se traduce, a prueba de agua, puede que no sean tan necesarias. Para este tipo de actividades con el termino ingles “water resistant”, resistente al agua, nos será más que suficiente.

Otro aspecto de los prismáticos, es que sean de prisma de “porro” ó de “techo”, ver las ilustraciones.

 

 

Para las esperas no tiene mayor importancia, quedando quizás más al gusto y sobretodo a la comodidad de cada uno.

En el caso del RECECHO las cosas cambian mucho. El cazador selecciona una zona donde por huellas, avistamiento o información obtenida, supone que se encuentran animales que desea abatir. El prismático lo necesita para observar su entorno y seleccionar su pieza una vez localizada, por ello necesita de mayor potencia, pero sin excesos, pues el campo de visión sigue siendo muy importante, pero en este caso, potencias entre 10x y 12x son más que aconsejables, sobre todo para descubrir entre las jaras y matorrales el críptico y mimético pelaje del esquivo corzo.

Para el rececho cobra mucha importancia el peso y el tamaño de los prismáticos, así como su resistencia y durabilidad. Las largas caminatas, el cambiante clima y la siempre posible “caída” hace que sea muy importante que nuestros prismáticos, además de contar con todos los tratamientos para las lentes (en este punto no debemos ser transigentes), han de tener un peso acorde a los largos recorridos que debemos afrontar, algunos de gran dureza. Su tamaño, ha de estar acorde con la necesidad de su uso. Un aparato voluminoso y pesado será un estorbo en nuestro pecho al avanzar entre jaras y monte bajo, uno demasiado pequeño inútil en cuanto la luminosidad decrezca.

En el punto de la dureza de los mismos, algo muy discutible, hemos de dar prioridad al hecho de que a todos nos puede sorprender una copiosa tormenta. Yo he podido presenciar como algunos modelos de los calificados como excepcionales, y dotados de tan solo un “wateresistant”, acababan inundados debido a las graciosas tormentas de abril, ó empañados por una repentina bajada de temperaturas, dando al traste con su uso y pasando a ser un peso innecesario en nuestro morral.

Por ello para los que somos aficionados al rececho, hemos de rascarnos los bolsillos un poco y buscar en nuestros prismáticos el “waterproof” y a ser posible rellenos de nitrógeno. A veces se les conoce también como “fogproof”. El estar recubiertos de goma, no evitaran que al caérsenos desde una altura no se nos dañen ó descentren, en muchos casos las casas fabricantes cuentan con instalaciones que pueden corregir estos descentramientos, pero si evitaran que se produzcan lascas en las lentes ó que hagan ruidos que puedan alertar a nuestra pieza. Existe otra razón menos conocida pero que no deja de ser útil. Muchas veces transportaremos nuestro arco mientras recechamos, teniendo una mano ocupada, por lo que disponer de un suave tacto del tipo, “Secure Grip”, ayudará a que podamos sujetar los prismáticos con una sola mano sin necesitar las dos.

Por su tamaño compacto, el modelo de prisma en techo es más conveniente, aunque sus características ópticas no difieren de las de porro.

Señalar que existen también prismáticos que no requieren ser enfocados (Instantfocus) , excepcionales para observar animales en movimiento por la comodidad que resulta de no tener que enfocar. Estos prismáticos, suelen ser de porro y en potencias tales como 7x50, 8x40 y 10x50, tamaños muy grandes para el rececho, pero muy aptos para la espera. Por otra parte, además del tamaño, no son recomendables para el rececho, ya que no dan visión de fondo, no permitiendo concentrarse en un corzo tapado por ramas  y viendo la escena como una mera foto. Veremos las ramas y el corzo pegado a ellas, mientras que en la realidad puede que les separa 15m.

 

 

Añadir que dentro de los usuarios de prismáticos, muchos opinan que los modelos zoom son los más aptos para todo tipo de modalidades de caza. Sea todo dicho de paso, resultan una gran combinación de múltiples potencias para distintas funciones, sin embargo los modelos en porro necesitan de ambas manos para el enfoque y zoom. En cuanto a los de techo son muy poco corrientes, existiendo tan solo dos modelos en el mercado que comercializan dos casas.

Tener en cuenta que es aconsejable que nuestros prismáticos dispongan de capacidad para trípode, y que su garantía no sea inferior a 2 años. Hay casas en el mercado español que ofertan hasta 30 años de garantía. Y algunas de importación que es ilimitada.

Disponer de una funda acolchada y una correa cómoda nos quitará problemas al movernos por el campo. Recomiendo el uso para el rececho de los tirantes de goma para llevar los prismáticos. Tan solo comentar que siempre que mantengamos un poco de cuidado con las lentes, evitando que se rayen por la limpieza inadecuada, o que la goma protectora se dañe por efecto del calor, dispondremos de un aparato para toda la vida,…salvo accidentes desde treestand y hablo por propia experiencia.

En otro artículo tocaremos el uso nocturno de los prismáticos.

Buena caza y mejor suerte…..

 

Raduan Abdelhamid

Benoist Berthiot Iberica S.A.

Industria Optica

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